miércoles, 21 de noviembre de 2007

La inmigración

La inmigración no es un proceso de hoy, sino una situación que a existido siempre. Y que por supuesto, no va a acabar.
Pero la sociedad se niega a aceptar este hecho, muchos se han puesto una venda en los ojos, y al quitársela, se han dado cuenta de que España ha pasado a ser un país que emigraba, a un país que recibe inmigración cada día.
Millones de familias, que lo dejan todo por buscar una vida mejor. Y la verdad es que me gustaría ver, como todos esas personas “racistas” se sentirían, si fuesen ellos lo que tuviesen que dejarlo todo, para llevarse “un trozo de pan a la boca”. Aunque éste es el caso más extremo, pero el más numeroso. Existen otros casos de inmigración, como los de “trabajos selectos”, un ejemplo serían los futbolistas, que a muy pocas personas, les molesta que Ronaldinho juegue en el Barça, al contrario, “todos quieren un autógrafo suyo”. O cuando el gobierno busca médicos extranjeros, porque en España no hay los suficientes para abastecer a todos.¿Y porque la gente rechaza a otras personas de la misma raza humana?¿Es el miedo a afrontar lo diferente?¿Y qué es lo diferente? Los racistas, formulan acusaciones infundadas contra inmigración, y no se dan cuenta, de que la inmigración nos beneficia a todos. Y que no son personas diferentes por tener la tez más oscura o los ojos rasgados o por haber nacido en otro lugar. Son personas con las mismas necesidades que nosotros. Y si volviésemos atrás en la historia, encontraríamos miles de conexiones entre todas los habitantes del planeta. Al fin y al cabo “el mundo es un pañuelo” y todos formamos una única especie: LA RAZA HUMANA.

1 comentario:

Anónimo dijo...

"Los otros.
ROSA MONTERO
Durante varios años, España e Italia han sido los dos países con menor porcentaje de natalidad del mundo: 1,1 niños por pareja. Según los últimos informes, sin embargo, nos hemos alejado bastante de esa cifra: ahora la natalidad española está en el 1,7. Y el 70% de esos niños son hijos de emigrantes. Éste es sólo un ejemplo de los mucho que la emigración está influyendo en la sociedad española. Somos otros; somos con los otros un país distinto que se renueva y cambia cada día. También, según recientísimos datos, en España hay ya 1.600.000 emigrantes legales, que viene a ser el 4% de la población. Y todo este ingente movimiento humano y social ha sido vertiginoso, cuestión de poco tiempo. Voy por las calles y veo a mi alrededor tantos colores y tantos acentos que me siento puerilmente orgullosa. Nacida y criada en un Madrid pobre, cerrado, provinciano y homogéneo, tan distinto del cosmopolitismo y la multiculturalidad de Londres o Nueva York, esta diversidad humana me parece la prueba definitiva de nuestra adultez y nuestro triunfo como país.
Porque la emigración es una verdadera mina de oro para la sociedad que la recibe. Digamos una obviedad: en su inmensa mayoría, los emigrantes son lo mejor de sus países de origen. Las personas más emprendedoras, más despiertas, más valientes, más activas, más responsables. Las más trabajadoras, porque llegan dispuestas a dejarse en alma en el empeño, como nos las dejábamos nosotros en Suiza, cuando éramos los marroquíes de los años cincuenta. La emigración aporta al país receptor una formidable inyección de energía y laboriosidad. Los otros nos mejoran.
Pero todo esto no es fácil de ver porque está enturbiado por los miedos primitivos a los que son distintos, por la ignorancia en todas sus facetas (racismo, clasismo y xenofobia), por los inevitables roces culturales. Y por la pulsión retrógrada que siempre aparece cuando algo importante cambia rápido. Me cuentan que hay discotecas en Madrid que acaban la sesión de tarde para menores (entre 14 y 18 años) con el Cara al sol, que los niños cantan brazo en alto. Todos ellos blanquitos y encantados de ser homogéneos. O trabajamos por la integración o emergerá la bicha."
Muuuu largo, pero coincide contigo, creo.